BUENAS PRÁCTICAS EN PSICOTERAPIA

BUENAS PRÁCTICAS EN PSICOTERAPIA


Introducción

A lo largo del recorrido de la formación de grado en Psicología, nos encontramos con modelos sin validez lógica ni evidencia empírica, que a su vez incentivan prácticas que se alejan de los principios éticos, las responsabilidades profesionales que le siguen, y el respeto a los derechos y la dignidad de las personas. En este artículo, te comentamos cuáles son las buenas prácticas que se siguen de adherirse a estos criterios, desde la Psicoterapia Basada en Evidencia.

I: Psicoterapia Basada en Evidencia

La práctica desde la Psicoterapia Basada en Evidencia, no solo tiene que ver con la evidencia empírica que la respalde. Si bien implica formarse y ejercer desde modelos fundamentados en la mejor investigación científica disponible, ese es solo uno de los pilares, junto con la integración de la experiencia clínica del psicoterapeuta, y la adecuación a las preferencias, valores y características de la persona. Su desarrollo excede los propósitos de este artículo, y vamos a referirnos a esta pronto, pero es imprescindible destacar que esto permite facilitar y fomentar la adherencia a respectivos principios éticos, responsabilidades profesionales, y respeto por los derechos y dignidad de las personas.

II: Principios y Prácticas Éticas

Eso nos lleva a otro aspecto central de las buenas prácticas en psicoterapia, que es dicha adhesión a los principios y prácticas éticas.

Dentro de los primeros, encontramos el principio de beneficencia y no maleficencia, que refiere a actuar en beneficio de la persona, y buscar evitar el daño; fidelidad y responsabilidad, que implica generar confianza, mantener la confidencialidad, y asumir la responsabilidad profesional; integridad, que remite a la promoción de la honestidad, precisión y veracidad en la práctica; justicia, que hace referencia a fomentar y garantizar un trato imparcial, la equidad en este y el acceso; y el respeto a los derechos y la dignidad de las personas, que implica reconocer la autonomía, privacidad y diversidad cultural de la persona.

A partir de esto, podemos deducir diferentes prácticas éticas mandatorias como la obligación a obtener el consentimiento informado, el mantenimiento del secreto profesional según la ley lo determine, la documentación del proceso terapéutico mediante la historia clínica, y la claridad en los límites profesionales, entre otros.

A su vez, podemos ver como esto es coherente con el ejercicio desde la Psicoterapia Basada en Evidencia, como puede ser, considerar la diversidad cultural respecto de preferencias, valores y características, y trabajar desde modelos fundamentados mejor investigación científica disponible, respecto de actuar en beneficio de la persona y evitar el daño, asumir la responsabilidad profesional, y la promoción de la honestidad, precisión y veracidad en la práctica, entre otros.

III: Adaptación y Competencia

Es frecuente que veamos que cuando la historia de aprendizaje, el contexto histórico y situacional, y el repertorio de conductas de una persona no se adapta a nuestro modelo de trabajo, sea su conceptualización, su lenguaje, procedimientos o ejercicios particulares, intentemos usarlo de todas formas, porque es lo que aprendimos, y con lo que nos sentimos cómodos. Trabajar desde la Psicoterapia Basada en Evidencia, implica adaptar el modelo a la persona, no viceversa. Esto no implica modificar el modelo, sino, por ejemplo, adecuar el lenguaje a utilizar, el contenido de los ejercicios, entre otras variables, a la historia, contexto y repertorio de la persona. Como señalamos con anterioridad, las prácticas basadas en evidencia no implican solo evidencia empírica, sino que es solo uno de los pilares. La competencia cultural implica considerar variables de la interseccionalidad como pueden ser aquellas socioculturales, económicas, geopolíticas, de género, discapacidad, entre otras.

IV: Formación y Supervisión

Es probable que a lo largo de tu trayecto de aprendizaje en la carrera, la mayor parte de tu formación haya sido teórica, y como mencionamos, puede que desde modelos sin validez lógica y/o evidencia empírica, y/o desactualizados. Es necesaria no solo la formación teórica continua, sino también práctica y experiencial para desarrollar habilidades, y sostener una base de conocimientos suficiente y actualizada.

De la misma forma, resulta fundamental supervisar nuestro trabajo para continuar desarrollando respectivas habilidades y la coherencia con los principios éticos, las prácticas profesionales, el respeto por los derechos y la dignidad de las personas, y en consonancia, los tres pilares de la Psicoterapia Basada en Evidencia.


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